29 agosto 2006

Primicia exclusivísima de "Si, soy naranja, y que!?"


Del autor de:

"Yo... tengo una abertura..."

Les traigo, les presento... la nueva "cita citable"

"Entonces, yo me acuerdo.... de qué bien que la pasaba con los dos machos..."


27 agosto 2006

Hemos parido un nuevo hijo


Sisi sisi(8) lala laala(8)... AQUÍ lo tienen, producto de nuestras naranjas, problemáticas mentes.


26 agosto 2006

Información de último momento


Ah, para todos los que están sumamente interesados en esto:
Me contracturé deshuesando un poio.-

Suenen tambores...


Se viene, se vieneee... "Primorosa Carroña"... en breves ratos le tendremos entre nosotros...


20 agosto 2006

Abrazando la agorafobia

El viernes me reuní con mi pequeña prima (que no tiene nada de pequeña, y que mas que prima es una amiga) salimos a beber (bueno, esta bien... sólo bebí yo, ella está haciendo una dieta terriblemente tortuosa) y luego de una cerveza, quisimos partir a un nuevo lugar.
Emprendimos nuestra caminata de la manera apacible que nos caracteriza, luchando contra la adversidad adolescente de la noche en Nueva Córdoba. A mitad de camino, nos cruzamos con un grupo de intoxicados seres que vociferaban sus deseos de ir hacia el que alguna vez fue mi antro de elección. Entorpecida nuestra caminata, tratamos de dejarlos atrás lo más rápido posible; a ellos, imposibilitados para actuar como personas, evidentemente les surgió el deseo de molestar, y procedieron a tocar el pelo de mi pequeña prima, y a llamarme “Eva Duarte” y a tocar mi cabello que estaba recogido en un rodete improvisado (quiero aclarar que dejando de lado la imbecilidad, estos chicos tuvieron la claridad mental de llamarme Eva Duarte y no Eva Perón, puesto que, evidentemente, de Eva Perón no tengo nada, ya que mi cabello es marrón... m?...). Conociendo ya este tipo de acosos, apresuramos el paso, dejándolos unos metros atrás; pero NO, eso no iba a terminar así; del grupo, se desprendió un extraño ser cuyo atuendo consistía en una camisa de nilón estampada con colores chillones y... redundantemente, un chipote chillón en la mano; anonadadas nos quedamos, cuando empezó a perseguirnos, pegándonos con el chipote chillón en nuestras partes (si, dije en nuestras partes) y, en respuesta a nuestros insultos (y golpe de mi parte, aunque sólo un cachetazo en su brazo, no sé empuñar el puño, maldita sea) lanzaba improperios del tipo “ay, mami, así acabás?”

En ese momento, me di cuenta de que mi noción de la realidad humana actual, es mucho más benévola de lo que debería ser.

-----------------------------------------

Anteayer (13, creo), imposibilitada de hacer bastantes de las cosas que integran mi rutina para pasar el tiempo adentro del ciber, imposibilitada de obviar a la gente que habita pasajeramente este lugar, fui bombardeada por la realidad sobre los depravados que visitan el ciber – de noche -

-El que ve pornografía furiosamente nonstop.

-El artesano/el que limpia los vidrios en las esquinas y está tan al pedo que viene a darse la dosis diaria de pornografía.

-El que entra y me mira con cara de rebalso secreción láctea (si, soy tan groncha que esa fue la descripción mas delicada que pude hacer) y es imposible obviarlo por que que viene exclusivamente a ver pornografía; no sólo eso, sino que cuando sale, ostenta lo que la gente llamaría una “carpa” (en el momento que me comunicaron esto, fui muy feliz de no tener la costumbre de mirar tobúls).

-La marica tan pero TAN pasiva, que cuando chatea dice que le gusta ponerse pollerita con tanguita y que tiene la colita depiladita (bastante vomitivito el asunto).

-El que ve zoofilia

-El que ve pornografía de asiáticas

-El que lee relatos eróticos sobre incesto

-El clásicón, que entra a pedardas.com

Todo esto junto (y mas) me produjo una sensación de alienación ¿¡Qué mierda le sucede al mundo!? Siempre pensé que yo era la fric, la extraña, pero DIOS!!! ¡que normal que soy! ¡Que racionales mis acciones y pensamientos! Si no racionales, bastante sanos.

Conclusión :

Que me está sucediendo? Me he vuelto un ser tan extraño que ni siquiera puedo salir a la calle sin experimentar los mas insólitos sucesos?

Aparentemente si.

18 agosto 2006

Shentleman

El Shentelman no es como los otros
Él sabe anudar corbatas.
Coquetea con la señora de la mastercard dorada
Él es un pleiboi.
Dice: el primero, y el tercero no
Él es un conocedor.

08 agosto 2006

De amor lésbico y Secretarías de Transporte Terrestre

Salir con TT no deja de ser una aventura insospechada.Primero estuvimos al reparo... pero los Cadillacs cantados a los gritos por facinerosas adolescentes fueron demasiado, además el reparo no estaba reparándonos mucho (para nada). Y así partimos, hacia allí donde la cerveza se paga poco y tropezarnos está a la orden del día.
Una vez más nos enfrentamos con ella, amenazante, algo oxidada. La lejanía del baño y de la puerta tan preciada para los fumadores hizo que bajaramos. Porqué porqué los dioses no nos dejaron la grata compañía del correcto señor copado con la tapa de su moto y a cambio nos dejó a este ser tan... imbeeeeecil?!
Esta vez a mí me tocó tener la abertura, pero a esta altura daba igual inmediatamente después de la observación llegó el caos.
-Que opinás del Che? (cuando alguien te presenta una frase introductoria de ese tipo... te imaginás como proseguirá la conversación). Maldita sea nuestra civilidad.
Y maldita sea nuestra actitud y nuestra cara de: estoy creyéndome lo que me decís, estoy creyéndome que te “enlistaste” en la guerrilla peruana y boliviana, que el rosario era de tu abuela, que nos querés como somos, así, medio lesbianas (m?)
El consuelo: quedaremos en su recuerdo como un par de caras borrosas por el alcohol, quizás habrá olvidado la sarta de estupideces que dijo. Pero nosotras no.
Cuando nos levantamos, apresuradas por terminar la interminable tortura (imagínense que dejamos media cerveza), a la cuenta de tres nuestros cuerpos huyeron (nuestra cabeza intentaba huir desde hacía rato).
“Me hago la lesbiana activa” escribía furiosamente en un pedazo gigante de papel y en un momento percibí que era para mí; cortésmente la saludo y a su compañero, recibo “el papel” y le digo: -Lo leo después- (era urgente que partiéramos) -Si, si...- contesta ella regodeante. Esta tarde, mientras resucitábamos acompañadas de una hamburguesa me di cuenta de que la “Me gusta hacerme la torta por que creo que intimido a la gente que, debido a su impecable higiene y a su gran sentido de la moda, debe ser tontita e indefensa” debe haber pensado que llegué a mi casa y me masturbé con el papel desbordante de analfabeta poesía. Idiota.
Es evidente que dos personas del sexo femenino, solas y con ansias de beber tranquilas son blanco perfecto para varias cosas. Pero la que siempre nos toca es la triste historia del borracho energúmeno que quiere tocar tu pierna con la suya por debajo de la mesa o exige un abrazo fraternal en la despedida. Y encima, sin nada interesante para contar, algo que por lo menos haga valer la pena para triste compañía.



Los invito a pinchar la imagen... y deleitarse.
(Este post es una colaboración TT/Alabama)

03 agosto 2006

.

Mientras fumo un cigarrillo en la puerta... pienso... y sin querer la imagino caminando, pasando al frente mío, segura, con su largo cabello lacio y brillante ondeando al ritmo de su caminar enérgico pero tranquilo. Sólo mira hacia delante y se puede ver que cada respiro llena sus pulmones de un aire fresco que ella disfruta. Suavemente, se detiene, gira y me mira como si luego de unos segundos recién se hubiera dado cuenta de que soy yo a quien miró unos pasos atrás. Se acerca sin dejar de mirarme a los ojos, el tiempo se agita a nuestro alrededor.
Estira su mano, me toca la cara y sin producir sonido me dice

Encontrame, ahí estoy-

Y bueh...

Es una carga pesada no desquiciarse, no perder los estribos (que buena frase “perder los estribos”), pensar racionalmente en las consecuencias. Es terrible lidiar con una mente en el límite de la locura. Las cosas se suceden en la superficie como un cauce de agua, pasan, rozan las piedras, las erosionan lentamente, desgastándolas de a poco, sin violencia.
Es una pesada carga contenerse al vértigo; el deseo es tan fuerte que aplasta. El deseo de caer. Ese último suspiro llama, garantizando el alivio, la ansiada ausencia.